Un Viernes Sangriento, no en mi nombre

Este es uno de los peores días del Medio Ambiente que pueda recordar. Hoy desperté, esperando escuchar en la radio reflexiones sobre el entorno en que vivimos y la agenda pendiente en materia ambiental.

No esperaba la noticia de un fallido intento de abrir la barricada en Bagua, la cual ha resultado en una tragedia con al menos quince muertos y mas de un centenar de heridos. Las cifras oficiales dan cuenta de doce policías y tres indígenas fallecidos. Las acusaciones vienen y van de uno y otro lado, se presume que la cifra de fallecidos puede aumentar. Según la radio y la prensa el gran culpable es el presidente de AIDESEP, Alberto Pisango e intereses internacionales que sólo buscan desestabilizar al país. Este es un argumento ya familiar.

Hace mas de cuatro años un colega mío Rafael Rojas (“el trafa”), me vaticinó que en los años venideros la conservación del medio ambiente se iba a defender en las calles y en el bosque. Creo, que lo que me quiso decir es que los mecanismos formales para alcanzar una justicia en materia ambiental se estaban agotando.

Al pasar revista a lo actuado por la actual administración gubernamental, esto pareciera ser cierto. Desde los artículos del perro del hortelano hasta las recientes declaraciones presidenciales indicando que las tierras de la Amazonia son de todos los peruanos y no de un pequeño grupo que vive allí, se muestra una decidida voluntad para “poner en valor” los recursos naturales de “todos” los peruanos aunque se vulneren los derechos de una minoría.

Pues resulta que esta minoría corresponde a pueblos que han ocupado dichas tierras desde antes de la llegada de la civilización occidental. Esta minoría ha sido esclavizada para aprovechar recursos naturales que han enriquecido a otros. Recientemente, los hemos visto cargar con los costos ambientales de la explotación petrolera (ejem., río Corrientes), minera (río Colorado) y maderera (río Tahuamanu y las Piedras). Con una escasa o nula participación de los beneficios de la renta que estos recursos generan.

Pues simplemente no acepto que se me incluya en el “todos los peruanos” que se van a beneficiar con la explotación de petroleo, minerales o madera. No en mi nombre este gobierno va asumir posiciones intransigentes que desembocan en tragedia. Mucho menos por una trasnochada ley forestal que no añade más criterio ambientalista a la anterior sino que sirve para allanar la conversión de bosques primarios en palma aceitera y otros monocultivos para bio-combustibles.

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2 Comentarios

  1. “El primer recurso es la Amazonía. Tiene 63 millones de hectáreas y lluvia abundante”, rezaba un fragmento de este artículo de opinión. “Los que se oponen dicen que no se puede dar propiedad en la Amazonía (¿y por que sí en la costa y en la sierra?). Dicen también que dar propiedad de grandes lotes daría ganancia a grandes empresas, claro, pero también crearía cientos de miles de empleos formales para peruanos que viven en las zonas más pobres. Es el perro del hortelano”.
    Desde esa fecha, organizaciones indígenas, ambientalistas, de derechos humanos y medios de comunicación alternativos han enarbolado ese nombre, primero con dolor, después con orgullo.
    En el centro del meollo, el incremento exponencial de concesiones petroleras y gasíferas en la Amazonía peruana. Según la ONG ‘Save Americas Forest’, un 72% de la amazonía peruana está cedida en forma de concesiones para la exploración y explotación de hidrocarburos (ver mapa de contratos petroleros). De 2006 a 2009, periodo de gobierno de Alan García, el número de hectáreas concedidas ha pasado del 15 al 72%, según la organización. http://jocamareategui.blogspot.com/ http://giorgiomorales.spaces.live.com

  2. ¿Los peruanos se beneficiarán a costa de la destrucción de nuestro medio, de nuestro hogar?…Es cierto, NO EN NUESTRO NOMBRE. Esperamos más entradas como esta, mi amigo, y estaremos pendientes del KLIMASUTRA

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