Primero fue Nike, hoy Timberland y luego…

El pasado Junio, Greenpeace hizo público un documento técnico denominado Slaughtering the Amazonen el cual básicamente denunciaba el rol de diversas industrias en la deforestación de la Amazonía. Esto es algunas  grandes empresas como Nike, IKEA o Burger King utilizan insumos que pudieron ser conectados con actividades ilegales que produjeron pérdida de bosques ya sea por expansión de la frontera agrícola como pecuaria. El mensaje fue alto y claro, estas empresas no controlan sus insumos y los consumidores se convierten en cómplices involuntarios de la deforestación al consumir los productos de estas empresas.
Rápidamente una de las empresas señaladas tomo medidas correctivas ante la posibilidad de perder mercado entre consumidores amantes de la conservación. De este modo Nike decidió bloquear todas sus compras de insumos (cuero en este caso) en tanto no se pudiera verificar el origen del mismo y se demostrase que no tenga relación con deforestación reciente.
El día de hoy Timberland hizo pública una política de consumo similar. Es obvio que en ambos casos las compañias han visto la oportunidad de colocar sus productos de manera diferenciada y con un tinte de “responsabilidad ambiental”. Y mientras tando Adidas… nada.
Dos lecciones aprendidas. Uno, este es un caso de portafolio para demostrar la conexión entre un reporte técnico y su impacto en políticas para la conservación. Es decir, todavía es posible conectar el trabajo científico y de investigación con la toma de decisiones, tanto a nivel de consumidor como de productor. Punto para Greenpeace!
La segunda lección aprendida de este proceso es un poco más sombría. Basta con calcular que porcentaje de los cueros producidos a expensas de la deforestación amazónica se destinan a la producción de artículos de marca. Aún cuando Nike, Timberland y otras empresas se suban a la “onda verde” es poco probable que esto signifique un cambio en la pendiente de la deforestación. Los ganaderos y su cadena de producción siempre tendrán un inmenso mercado cautivo en nuestros humildes consumidores locales para los cuales, a) la marca puede ser importante pero el precio es lo que  manda y b) la marca es una cuestión para mostrar, es decir la calidad del producto es independiente de la legalidad de la marca, y como consecuencia tenemos zapatillas adidas made in zarumilla. Y para agotar el argumento habríamos de considerar los enormes mercados de Asia para los cuales el medio ambiente es secundario al precio y la oportunidad de acceder al producto.
Entre tanto, por lo menos los consumidores “inteligentes”, como prefieren ser denominados, tendrán la conciencia sucia y los pies frescos.

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