Pintar glaciares: ¿otra gran idea o solo una ideota?

En estos tiempos hiperconectados, la noticia ha dado varias veces la vuelta al mundo (aunque opacada por los pseudo-pishtacos…) y ha desatado no poca controversia (e.g. http://www.livinginperu.com/news/10651).
No corresponde aquí evaluar si realmente es más urgente “detener” el derretimiento de los glaciares o atender necesidades básicas compatibles con una vida digna entre los habitantes locales. Tampoco comprender el mecanismo y la logística faraónica que requerirá pintar apenas un pequeño nevado, sin considerar la aptitud física y los riesgos para la vida de los próceres pintores. Mucho menos entender si la pintura atóxica nos asegura su inocuidad imperecedera a riesgo de contaminar nuestros ríos y fuentes de agua en el siglo XXI y siguientes.
La pregunta que se cae de madura es: realmente servirá esto de algo, más allá de pintar los cerros de blanco y generar glaciares visuales para beneplácito de los turistas y los fotógrafos de postales?
Para la mayor parte de nosotros nos resulta obvio que usar colores claros en verano es preferible a los oscuros porque estos últimos absorben más radiación, o mejor dicho reflejan menos radiación, y por lo tanto “calientan” más.
El argumento del pintado de las rocas que rodean a los glaciares sigue una lógica similar. Si las pintamos de blanco o algún otro color claro, reflejarán radiación y eventualmente no se calentarán tan rápido, ergo el glaciar vecino podrá agregar algo de tiempo a su inexorable derretimiento.
Hasta aquí todo bien, pero la naturaleza y la termodinámica también tienen algo que decir al respecto. En primer lugar hay que considerar que los cerros o nevados transitorios no son polígonos planos perfectos. Tienen superficies rugosas y eventualmente múltiples aristas, y lo que es más, están sumergidos entre congéneres de naturaleza similar “mirándose” unos a otros en cadenas montañosas. En este contexto si se pinta a un cerro, básicamente este reflejará radiación hacia alrededor e incluso hacia sí mismo de acuerdo a su forma y disposición. Cualquiera que ha tenido la mala fortuna de tener al frente a la ventana de su casa  u oficina un edificio pintado de blanco comprenderá a lo que me refiero. Básicamente estariamos  “salvando” un poco de hielo en un cerro para irradiar el calor hacia los vecinos.
En segundo lugar hay que entender que el calor no se trasmite únicamente por conducción sino que además hay convección. Sobretodo en lugares con áltas dinámicas de transferencia de calor asociadas a vientos e inestabilidad atmosférica como las altas cordilleras. Además, no se puede ignorar que lo que se está calentando es el aire y no únicamente las rocas que circundan los glaciares.
Por último, y donde probablemente radique uno de los grandes riesgos de esta aventura es que el derritimiento seguirá ocurriendo y entonces hay que pintar los “claros” (aunque la práctica serán probablemente oscuros) que dejen los inevitables deshielos. Este trajinar periódico sobre hielos delgados y el potencial riesgo de que las pinturas actuen como núcleos de derretimiento a mediano plazo obviamente tampoco ha sido considerado.  Luego, es altamente probable que el remedio sea peor que la enfermedad y cobre mayor relevancia el usar los recursos financieros en mejorar la capacidad de adaptación de los pobladores locales a la escasez de agua que gastar pintura en postales surrealistas.
Quién sabe cuantos otros premios absurdos recibiremos por nuestra “creatividad” si es que no hay una evaluación rigurosa de su efectividad y los posibles daños colaterales de su puesta en práctica.
El tiempo lo dirá.

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6 Comentarios

  1. avatarMichael Valqui dice:

    Un cuerpo oscuro o de bajo albedo, lo que hace es recibir la luz del sol, se calienta e irradia calor. El cuerpo claro, albedo alto, refleja la luz y no se calienta (tanto). Si esta luz reflejada cae sobre otro cuerpo blanco también es reflejada y eventualmente regresa de donde vino o se pierde en la atmósfera. El resultado final es que los cuerpos blancos no contribuyen tanto a calentar el entorno como los cuerpos oscuros. Por ello la idea de pintar los glaciares de blanco conceptualmente tiene sentido. Que esto sea suficiente para contrarestar el retroceso de los glaciares es otro cantar, depende de muchos factores, según (http://www.realclimate.org/index.php/archives/2005/03/worldwide-glacier-retreat/) un aumento de 1 grado de la temperatura promedio durante un año, equivale a una reducción de 25% de la nieve que normalmente alimenta al glaciar ese año. Me imagino que el éxito va a depender del glaciar, de como cambian los patrones de precipitación, etc. Si efectivamente se logra frenar en algo la reducción de los glaciares, se dispondría de más tiempo para adaptarse a la reducción de agua durante la época seca. Ojala nomás que después no se estén quejando por que el agua viene blanquita y mata las plantas…

  2. Yo también escuché hace no mucho esta propuesta, y es interesante el análisis que haces de la situación. Solo quiero agregar que, en realidad, se está intentando atacar la consecuencia y no la causa. No se trata de pintar los cerros para que, de alguna manera decirlo, se derritan menos, se trata de frenar las emisiones de gases de efecto invernadero que ocasionan el efecto invernadero, calentamiento global, que a su vez ocasiona el descongelamiento de los glaciares. Es comparable, de otra manera, a la caricatura presentada por Al Gore en una de sus conferencias acerca del calentamiento global, en la que la “solución” del gobierno era echar un enorme bloque de hielo al mar para que no se caliente más y así todos felices y contentos, es, en sí, esta la actitud que están tomando los dueños del mundo.

  3. avatarJC Riveros dice:

    Creo que tenemos que ver al glaciar no como el proveedor de agua sino como el proveedor de frio para que la nieve demore en derretirse y luego sirva para el aprovisionamiento de agua de las partes bajas. Obviamente en ausencia de glaciares la nieve se “perderá” más rápido.
    Por otro lado, la relación entre precipitación y temperatura mencionada en Realclimate.org no implica causalidad ya que la temperatura del aire en la superficie no es la misma que en la capa de la atmósfera en la que se genera la precipitación. Si la temperatura es lo suficiente mente baja recibiremos nieve en lugar de agua. Asi las piedras estén pintadas eso no va a influir en la temperatura del precipitado sino en el destino (hasta cierto punto del mismo). Además, si el patrón regional de distribuición de la precipitaciones cambia, sencillamente no habrá nieve e inevitablemente los glaciares (y su pintura) pasarán a mejor vida.

  4. avatarEduardo dice:

    Interesante tu artículo. Estoy de acuerdo con lo expuesto y aquí habría que agregar que el uso de pintura calcarea tiene poca duración. Hace años estuve en una experiencia de colocar cal para alcalinizar las fuentes de agua acidificadas por una mina. La cubierta calcarea no duró ni seis meses y eso que se colocaron varias capas. Eso pasará con la pintura que pongan en una superficie rugosa como son los nevados. Una sola capa de pintura la barrerá la lluvia en una sola temporada ¿que haran? ¿Volverán a pintar? ¿Usaran fijadores? Para ello los aditivos tendrán metales pesados que contaminaran fuertemente las aguas haciéndolas inadecuadas para el consumo. Ya la incorporación de cal en aguas no ácidas subiran el pH matando fauna y flora. Otro detalle. Pintarán lo que ya se derritió pero al año siguiente habrá mas superficie derretida y solo les quedará algo parecido a una pollera

  5. avatarOswaldo Escobar Mendoza dice:

    por faver descartar mensaje anterior, gracias
    =====
    A ver. antes de que comiencen los deshielos, las montañas cubiertas por nieve ya reflejaban el calor hacia otras montañas y hacia sí mismas (según el argumento presentado aqui) y el hielo no se derretía… Dicen también que lo que se calienta es el aire y no solo la roca…bueno pues, haz el experimento de colocar una superficie blanca y una negra en pleno sol y luego pasa la mano cerca de cada una para ver en cual sientes el aire más caliente. La persona que propuso esto ha demostrado su efectividad pintando la mitad de una roca, y colocando un bloque de hielo en cada mitad, el bloque del lado pintado permaneció intacto, mientras que el del lado no pintado (que ni siquiera era negro sino solo gris), se empezó a derretir (y esto era solo en una roca de unos 2 m2 y a una altura donde todavía habita gente) incluso midió con termómetros la diferencia de temperatura entre ambas mitades de la roca (no recuerdo bien, pero creo que fueron 2 ó 3 grados) y esperaba que sobre los 4,000 m.s.n.m la diferencia sea mayor (esperaba 10°C). A ver si nos dejamos de criticar y hacemos algo

  6. avatarJC Riveros (@jcriveros) dice:

    Bueno, luego de un año al menos tenemos un análisis que denmuestra que pintar de blanco los techos (no dice los cerros) puede ser incluso perjudicial. http://www.conservationmagazine.org/2011/10/white-out/

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